NECESIDADES Y APOYO RELACIONADOS CON LA DETRANSICIÓN

Una encuesta transversal en línea


Esta es una traducción del estudio original de Elie Vandenbussche (Faculty of Society and Economics, Rhine-Waal University of Applied Sciences, Kleve, Germany):

Full article: Detransition-Related Needs and Support: A Cross-Sectional Online Survey (tandfonline.com)


RESUMEN

El objetivo de este estudio es analizar las necesidades específicas de los detransicionistas de las comunidades detrans en línea y descubrir en qué medida se satisfacen. Para ello, se llevó a cabo una encuesta transversal en línea que recogió una muestra de 237 detransicionistas masculinos y femeninos.

Los resultados mostraron importantes necesidades psicológicas en relación con la disforia de género, las condiciones comórbidas, los sentimientos de arrepentimiento y los prejuicios homofóbicos y sexistas interiorizados.


También se descubrió que muchas de las personas que abandonan el tratamiento hormonal necesitan apoyo médico, especialmente en relación con la interrupción o el cambio de la terapia hormonal, las complicaciones de la cirugía o el tratamiento y las intervenciones de reversión. Además, los resultados indicaron la necesidad de conocer las experiencias de otros detransicionistas y de reunirse entre ellos.


Los encuestados señalaron una gran falta de apoyo en general, con muchas experiencias negativas procedentes de los sistemas de salud médica y mental y de la comunidad LGBT+. El estudio subraya la importancia de aumentar la concienciación y el apoyo que se presta a las personas que detransicionan.


Introducción

En los últimos años ha aumentado el interés por el fenómeno de la detransición. Muchos testimonios han sido compartidos en línea por personas que se autoidentifican como detrans y se han formado comunidades detrans en las redes sociales.


Este fenómeno empezó a atraer la atención de los académicos, que han destacado la necesidad de investigar las necesidades específicas de este grupo (por ejemplo, Butler y Hutchinson, 2020; Entwistle, 2020; Hildebrand-Chupp, 2020).


Se han realizado algunos estudios de casos para explorar las experiencias individuales de la detransición (Pazos-Guerra et al., 2020; Turban & Keuroghlian, 2018). Estos últimos estudios destacaron la complejidad de las experiencias de detransición, pero no proporcionaron datos suficientes para evaluar las necesidades y características generales de los detransicionistas. El presente estudio pretende profundizar en esta cuestión y servir de base para futuras investigaciones sobre el fenómeno de la detransición.

Hasta la fecha ha habido poco acuerdo sobre una definición de la palabra "detransición". Como explica Expósito-Campos (2021), este término se ha utilizado indistintamente para referirse a lo que él percibe como dos situaciones distintivas: en la primera, el individuo que detransiciona deja de identificarse como transgénero; en la segunda, no lo hace. Por lo tanto, es necesario aclarar aquí a qué se refiere exactamente cuando se escribe sobre la detransición.


En este trabajo, utilizaré los siguientes conceptos: "detransición médica", "detransición social" y (hombre o mujer) "detransición". La detransición médica se refiere al proceso de cesar/revertir los aspectos médicos de la propia transición médica. Esto puede incluir la interrupción o el cambio de la terapia hormonal y la realización de cirugías de reversión, entre otros. Del mismo modo, la detransición social se refiere al proceso de cambiar/anular los aspectos sociales de la propia transición social. Por ejemplo, puede incluir presentarse de nuevo como su sexo de nacimiento, cambiar su nombre después de la transición o volver a utilizar los pronombres asociados a su sexo de nacimiento.


El término "detransición" se utilizará aquí para referirse a alguien que posiblemente se haya sometido a alguno de estos pasos de detransición médica y/o social y, lo que es más importante, que se identifique como detransición. Es importante añadir esta dimensión, porque el acto de detransición médica/social puede ser realizado por individuos que no dejaron de identificarse como transgénero y que no se identifican como detransicionadores o como miembros de la comunidad detrans. Además, algunos individuos pueden identificarse como detransicionistas después de haber dejado de identificarse como trans, sin estar en condiciones de detransición médica o social debido a preocupaciones médicas o sociales. Como dice Hildebrand-Chupp (2020) "[C]onvertirse en un detransicionista implica un cambio fundamental en la comprensión subjetiva de uno mismo, una comprensión que se construye dentro de estas comunidades." (p.802). Deberían realizarse más investigaciones cualitativas para comprender mejor cómo los miembros de la comunidad detrans se definen a sí mismos y dan sentido a su propio proceso de detransición. Sin embargo, esto va más allá del alcance de este estudio.


La creación de grupos de apoyo y defensa de los detrans en los últimos años (por ejemplo, DetransCanada, s.f., Detrans Voices, s.f., The Detransition Advocacy Network, s.f., Post Trans, s.f.) atestigua la formación de una comunidad detrans cuyos miembros tienen necesidades específicas. Los académicos y los clínicos han comenzado recientemente a plantear sus preocupaciones en torno al tema (por ejemplo, Butler & Hutchinson, 2020; Entwistle, 2020; Hildebrand-Chupp, 2020; Marchiano, 2020). Sin embargo, se ha investigado poco específicamente sobre las características de esta comunidad aparentemente creciente.


Dos encuestas informales llevadas a cabo por detransicionistas (Hailey, 2017; Stella, 2016) han explorado la demografía y las experiencias de (des)transición de los miembros de las comunidades detrans femeninas en línea. Estos constituirán interesantes puntos de comparación en la sección de discusión de la presente investigación.


El propósito de este estudio exploratorio es ofrecer una visión general de las necesidades actuales de los detrans de las comunidades detrans en línea, que se espera que sirva como una base útil para otros estudios experimentales en torno al tema de la detransición. La investigación actual busca principalmente responder a las siguientes preguntas ¿Cuáles son las necesidades actuales de los detransicionistas? ¿Qué apoyo reciben los detransicionistas para satisfacer estas necesidades?


Participantes

En la muestra final se incluyó un total de 237 participantes. La gran mayoría eran mujeres; 217 mujeres (92%) por 20 hombres (8%). Esto se determinó a partir de las respuestas a la pregunta "¿Qué sexo se le asignó al nacer?". La edad media era de 25,02 años (SD = 7,72), con un rango de 13 a 64 años. La edad media de las mujeres de transición (M = 24,38; SD = 6,86) era inferior a la de los hombres de transición (M = 31,95; SD = 12,26).


Alrededor de la mitad de la muestra (51%) declaró proceder de Estados Unidos y cerca de un tercio de Europa (32%). Quince encuestados son de Canadá (6%), doce de Australia (5%) y uno de cada uno de los siguientes países: Brasil, Kazajstán, México, Rusia y Sudáfrica.


Cerca de dos tercios (65%) hicieron la transición tanto social como médicamente; el 31% sólo socialmente. Algunos encuestados criticaron con razón el hecho de que la opción de hacer la transición sólo médicamente no estuviera disponible en el cuestionario. La ausencia de esta opción debe tenerse en cuenta al analizar los resultados.


Alrededor de la mitad (51%) de los encuestados comenzó la transición social antes de los 18 años, y una cuarta parte (25%) comenzó la transición médica también antes de esa edad.


La edad media de la transición social fue de 17,96 años (17,42 para las mujeres; 23,63 para los hombres) (DE = 5,03) y la de la transición médica fue de 20,70 años (20,09 para las mujeres; 26,19 para los hombres) (DE = 5,36).


El 14% de los participantes detransicionó antes de cumplir los 18 años. La edad media de transición fue de 22,88 años (22,22 para las mujeres; 30,00 para los hombres) (DE = 6,46). La duración media de la transición de los encuestados (incluyendo tanto la transición social como la médica) fue de 4,71 años (4,55 para las mujeres; 6,37 para los hombres) (DE = 3,55).


El 80% de los hombres detransicionistas se sometieron a terapia hormonal, frente al 62% de las mujeres de transición.


El 46% de los encuestados que se sometieron a una transición médica se sometieron a cirugías de afirmación del género.


Resultados

En aras de la claridad, los resultados se presentarán en función de las tres categorías mencionadas anteriormente en la sección de métodos: perfil de los encuestados, aspectos relevantes de la transición y la detransición y, por último, necesidades y apoyo relacionados con la detransición. Los resultados cualitativos se mostrarán al final de esta sección.


Perfil de los encuestados

La mayor parte de la información relacionada con el perfil de los encuestados se encuentra en la sección de métodos.

La muestra mostró una alta prevalencia de comorbilidades, teniendo en cuenta que más de la mitad de los participantes (54%) declararon haber tenido al menos 3 condiciones comórbidas diagnosticadas (de las 11 condiciones enumeradas en la encuesta-ver Tabla 1).

Las enfermedades comórbidas más frecuentes son los trastornos depresivos (69%) y los trastornos de ansiedad (63%), incluido el TEPT (33%) (véase la Tabla 1).


Tabla 1. Número de participantes con comorbilidad



“Diagnosticado” y “En sospecha” eran categorías mutuamente excluyentes.



Aspectos relevantes de la transición y la detransición

Una gran mayoría de la muestra (84%) declaró haber experimentado tanto disforia social como corporal. (La disforia social se define como un fuerte deseo de ser visto y tratado como de un género diferente, y la disforia corporal como un fuerte deseo de tener características sexuales del sexo opuesto/rechazo de su propio sexo). El 8% declaró haber experimentado sólo disforia corporal, el 6% sólo disforia social y el 2% ninguna de las dos.


El 45% de toda la muestra declaró no sentirse debidamente informado sobre las implicaciones para la salud de los tratamientos e intervenciones a los que se accedía antes de someterse a ellos. Un tercio (33%) respondió que se sentía parcialmente informado, el 18% dijo sentirse adecuadamente informado y el 5% no estaba seguro.


La razón más común para abandonar la transición fue darse cuenta de que la disforia de género estaba relacionada con otros problemas (70%).


El segundo fue la preocupación por la salud (62%), seguido de que la transición no ayudó a mi disforia (50%), encontrar alternativas para tratar mi disforia (45%), no estar contento con los cambios sociales (44%) y cambiar de opinión política (43%). Al final de la lista se encuentran: la falta de apoyo del entorno social (13%), las preocupaciones económicas (12%) y la discriminación (10%) (véase la figura 1).


Figura 1. Razones para detransicionar




34 participantes (14%) añadieron una variedad de otras razones, como la ausencia o desistencia de la disforia de género, el miedo a la cirugía, las preocupaciones de salud mental relacionadas con el tratamiento, el cambio de identidad de género, la falta de apoyo médico, la peligrosidad de ser trans, la aceptación de la homosexualidad y la no conformidad de género, la constatación de que el entorno social les presiona para la transición, el miedo a las complicaciones de la cirugía, el empeoramiento de la disforia de género, el descubrimiento del feminismo radical, los cambios en las creencias religiosas, la necesidad de reevaluar la propia decisión de transición y la constatación de la imposibilidad de cambiar de sexo


Necesidades y apoyo relacionados con la transición

Los diferentes tipos de necesidades se dividieron en cuatro categorías en el cuestionario: necesidades médicas, psicológicas, legales y sociales.


Necesidades médicas

La respuesta más elegida fue la necesidad de recibir información precisa sobre la interrupción/cambio de tratamiento hormonal (49%), seguida de la de recibir ayuda por complicaciones relacionadas con las cirugías o el tratamiento hormonal (24%) y la de recibir información y acceso a cirugías/procedimientos de reversión (15%).


El 46% de los participantes declaró no tener ninguna necesidad médica relacionada con la detransición.

Dieciséis encuestadas (7%) añadieron otra respuesta no incluida en la lista, como pruebas para determinar la salud reproductiva actual, información sobre los efectos a largo plazo de la terapia hormonal, sobre las consecuencias para la salud de haberse sometido a una histerectomía completa y sobre el dolor relacionado con el atado del pecho (binding).


Necesidades psicológicas

Las necesidades psicológicas parecen ser las más frecuentes de todas, ya que sólo el 4% de los encuestados afirma no tener ninguna. Las respuestas que trabajan sobre los problemas mentales comórbidos relacionados con la disforia de género y el aprendizaje para afrontar la disforia de género; la búsqueda de alternativas a la transición médica encabezan la lista, ambas con un 65%.


Por debajo, aprender a afrontar los sentimientos de arrepentimiento (60%), seguido de aprender a afrontar los nuevos cambios físicos y/o sociales relacionados con la detransición (53%) y aprender a afrontar la homofobia interiorizada (52%).


Treinta y cuatro encuestados (14%) añadieron otra respuesta que no figuraba en la lista, como la terapia para el trauma, aprender a lidiar con la vergüenza y la misoginia interiorizada, cómo afrontar el rechazo de las comunidades LGBT y trans y cómo lidiar con las secuelas de abandonar un grupo manipulador.


Otras respuestas revelaron la necesidad de ayuda para recuperarse de un comportamiento sexual adictivo relacionado con la disforia de género, el asesoramiento psicosexual y el apoyo de los compañeros.


Necesidades legales

Más de la mitad de la muestra (55%) declaró no tener ninguna necesidad legal relacionada con la transición.


La principal necesidad legal expresada fue el cambio de género/sexo legal y/o nombre (40%), seguido de asesoramiento legal y apoyo para emprender acciones legales por negligencia médica (13%). Cinco encuestados (2%) añadieron otra respuesta no incluida en la lista, como la asistencia jurídica en materia de empleo y el apoyo para emprender acciones legales por haber sido obligados a someterse a una esterilización.


Necesidades sociales

La gran mayoría de los encuestados manifestó la necesidad de conocer otras historias de detransición (87%).


La segunda respuesta más común fue ponerse en contacto con otros detransicionistas (76%), seguida de recibir apoyo para salir del armario y hacer frente a las reacciones negativas (57%).

Treinta y tres encuestados (14%) añadieron otra respuesta que no figuraba en la lista, como ser aceptados como mujeres aunque parezcan hombres, ayuda para afrontar los cambios sociales en el lugar de trabajo, crear una nueva red social, más representación de lesbianas marimachos, apoyo en la vida real y encontrar una comunidad.


Al observar de quiénes recibieron apoyo las encuestadas durante la transición y la deserción, parece que la mayor fuente de ayuda proviene de grupos/foros/medios sociales en línea, tanto para la transición como para la detransición (65%). El apoyo recibido de amigos, pareja(s) y familia es un poco mayor para la detransición (64%) que para la transición (56%).


Sólo el 8% de los encuestados declaró haber recibido ayuda de una organización LGBT+ durante la detransición, en comparación con el 35% durante la transición. Del mismo modo, el 5% declaró haber recibido ayuda de una organización específica para personas trans durante la detransición, en comparación con el 17% durante la transición.


Un 29% declaró haber recibido apoyo para su deshabituación por parte de los profesionales médicos que le ayudaron durante su transición. En cambio, el 38% buscó apoyo de un nuevo terapeuta/médico. Una parte de la muestra declaró no haber recibido ayuda de nadie para la transición (8%) ni para la detransición (11%) (véase la figura 2).


Figura 2. Comparación entre el apoyo en la transición con el de la detransición




Alrededor de la mitad de los encuestados (51%) declaró tener la sensación de no haber recibido suficiente apoyo a lo largo de su detransición, el 31% dijo no saber y el 18% respondió que había recibido suficiente apoyo.


Resultados cualitativos

Dos preguntas abiertas permitieron a los participantes escribir más ampliamente sobre sus necesidades y apoyo en el cuestionario. La primera permitía a los encuestados escribir sobre cualquier necesidad adicional que encontraran durante la detransición, mientras que la segunda preguntaba sobre el apoyo -o la falta de apoyo- que habían recibido.


Comentarios adicionales sobre las necesidades

Treinta y siete participantes (16%) dejaron varios comentarios sobre necesidades específicas que experimentaron durante su transición y detransición.


Varios encuestados expresaron la necesidad de diferentes tipos de terapia y asesoramiento para tratar los problemas de disociación, el trauma sexual de la infancia, la anorexia, los problemas de relación y los problemas corporales causados por las cirugías irreversibles de afirmación del género. Un participante también mencionó la importancia de la ayuda en torno a la prevención del suicidio para aquellos que la necesitan.


Además, alguien hizo hincapié en la necesidad de que los terapeutas validen los sentimientos de perjuicio de la transición que experimentan algunos de los detransicionistas, en lugar de desestimarlos u oponerse a ellos. Del mismo modo, otro encuestado expresó la necesidad de que los médicos no juzguen. Otra persona describió la necesidad de tener la mayor autonomía médica posible y una total libertad de la psicología y la psiquiatría. Una participante también explicó que habría necesitado conocer los riesgos para la salud de la atadura al pecho (binding) antes de experimentarla.


Además, dos encuestados destacaron la necesidad de estudiar las experiencias y necesidades individuales sin forzarlas en un modelo rígido de transición. Otros escribieron sobre la necesidad de tener más información sobre la detransición y una mejor comprensión general de este fenómeno.

Por último, algunas mujeres en transición expresaron la necesidad de ser valoradas como mujeres, de aprender sobre las teorías feministas y de contar con más modelos de conducta no conformes con el género.


Comentarios adicionales sobre el apoyo

Al final del cuestionario, una segunda pregunta abierta invitaba a los participantes a hacer comentarios adicionales sobre el apoyo -o la falta de apoyo- que habían recibido durante su proceso de transición.

Un tercio de los participantes (34%) respondió a esta pregunta, a menudo con largos y detallados relatos de sus experiencias personales en relación con este aspecto.


Los temas más comunes identificados fueron: la pérdida de apoyo de la comunidad LGBT y de los amigos (ver Tabla 2), las experiencias negativas con los profesionales médicos (ver Tabla 3), la dificultad para encontrar un terapeuta favorable a la detransición y la falta de oferta de alternativas a la misma (ver Tabla 4), así como el aislamiento y la falta de apoyo general. Algunos relataron de forma más positiva el apoyo que habían recibido de su familia, pareja y amigos y destacaron su importante papel.


Tabla 2. Extractos sobre las experiencias de exclusión de las comunidades LGBT+



Tabla 3. Extractos sobre las experiencias médicas negativas durante la detransición



Tabla 4. Extractos sobre la dificultad de encontrar un terapeuta detrans amigable



Un tema recurrente en las respuestas fue la sensación entre los encuestados de que era muy difícil hablar de la detransición en los espacios LGBT+ y con los amigos trans. Muchos expresaron un sentimiento de rechazo y pérdida de apoyo en relación con su decisión de detransición, lo que les llevó a alejarse de los grupos y comunidades LGBT+ (ver Tabla 2).


Mientras que una minoría informó de experiencias positivas con profesionales médicos durante su detransición, la mayoría de los participantes expresaron fuertes dificultades para encontrar la ayuda que necesitaban durante su proceso de detransición. Las descripciones de los propios participantes sobre la naturaleza de estas dificultades se pueden encontrar en la Tabla 3.


Otro problema señalado fue la dificultad para encontrar un terapeuta dispuesto y capaz de examinar los factores que subyacen a la disforia de género y de ofrecer alternativas a la transición. Algunos encuestados destacaron el hecho de que eran cautelosos con respecto al posible sesgo ideológico o la falta de conocimiento de los terapeutas.


En general, la mayoría de los encuestados explicaron que su detransición fue una experiencia muy aislante, durante la cual no recibieron suficiente apoyo. Sin embargo, algunos participantes destacaron el hecho de que el apoyo que recibieron de su familia, parejas y amigos, así como de los grupos de detransición online y de las comunidades de lesbianas y feministas fue extremadamente importante y valioso para ellos.


Discusión

El presente estudio se diseñó para comprender mejor las necesidades de los detransicionistas, así como el apoyo -o la falta de apoyo- que reciben actualmente.


Para ello, se reclutó a miembros de comunidades de transición en línea para que respondieran a una encuesta en la que se les preguntaba sobre sus datos demográficos, sus experiencias de transición y de transición y las necesidades a las que se enfrentaban, así como el apoyo que recibían durante la transición. En esta sección, analizaré los resultados en relación con la principal pregunta de investigación del presente estudio: ¿Cuáles son las necesidades de las personas en proceso de transición?


La muestra encuestada parecía ser mayoritariamente femenina, joven, de países occidentales, con una experiencia de transición tanto social como médica y con una alta prevalencia de ciertas condiciones comórbidas.


El presente estudio reveló que la mayoría de los detransicionistas dejaron de hacer la transición antes de cumplir los 20 años, tras una media de 4 años de transición. Esta observación coincide con la realizada por Stella (2016) en su estudio informal sobre mujeres detransicionistas. La edad media de transición de las 203 encuestadas de su estudio era de 17,09 años, en comparación con los 17,42 años de las mujeres de transición del presente estudio. La edad media de transición de su muestra era de 21,09 años, en comparación con los 22,22 años de este estudio.


Otro hallazgo del presente estudio fue que la mayoría de la muestra se sometió a terapia hormonal (62% para las mujeres; 80% en el caso de los hombres) y el 45% de los que realizaron la transición médica se sometieron a cirugías de afirmación del género. Es probable que esto tenga implicaciones en cuanto a las necesidades médicas de esta población.


Cerca de la mitad de la muestra (49%) señaló la necesidad de recibir información precisa sobre la interrupción o el cambio de la terapia hormonal, y casi una cuarta parte (24%) señaló la necesidad de recibir ayuda por complicaciones relacionadas con las cirugías o la terapia hormonal. Este último hallazgo es preocupante cuando se observan las experiencias médicas negativas descritas por los encuestados en la Tabla 3.


Los participantes relataron situaciones en las que sus médicos no les creyeron, no les escucharon, les negaron servicios o simplemente no tenían los conocimientos necesarios para ayudarles durante su proceso de detransición. Estas experiencias tuvieron un impacto negativo en la confianza de algunos de los participantes en los proveedores de atención sanitaria.


Del mismo modo, el presente estudio sugirió que los detransicionistas tienen importantes necesidades psicológicas. Esto se hizo visible, por un lado, a través del hecho de que la mayoría de los encuestados (65%) informaron de la necesidad de ayuda para trabajar en las condiciones mentales comórbidas relacionadas con la disforia de género y para encontrar alternativas a la transición médica.


La mayoría de los participantes señalaron otras necesidades, como aprender a lidiar con los sentimientos de arrepentimiento (60%), aprender a lidiar con los nuevos cambios físicos y/o sociales relacionados con la detransición (53%) y aprender a lidiar con la homofobia interiorizada (52%).


Por otra parte, la alta prevalencia de las condiciones comórbidas descritas en la Tabla 1 podría ser también un indicador de importantes necesidades psicológicas.


Estos resultados son similares a los encontrados por Hailey (2017) en su encuesta informal sobre la salud mental comórbida en mujeres detransicionistas. En su estudio, el 77% informó de un diagnóstico de trastorno depresivo (en comparación con el 70% aquí), el 74% de la muestra informó de un diagnóstico de trastorno de ansiedad (en comparación con el 63% aquí), el 32% informó de un diagnóstico de TEPT (en comparación con el 33% aquí) y el 22% informó de un diagnóstico de trastorno alimentario (en comparación con el 19% aquí). Esta información también es muy preocupante si se tienen en cuenta las descripciones realizadas por los detransicionistas sobre la dificultad de encontrar un terapeuta dispuesto o capaz de ayudarles, y de encontrar formas alternativas de tratar la disforia de género después de la detransición (véase la Tabla 4).


La mayoría (84%) de los encuestados declaró haber experimentado tanto disforia de género corporal como social. La mitad de la muestra (50%) declaró haber decidido abandonar la transición debido a que ésta no aliviaba su disforia de género. Otros (45%) declararon haber encontrado formas alternativas de afrontar su disforia de género (véase la figura 1). Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de empezar a buscar soluciones alternativas para el tratamiento de la disforia de género, con el fin de ayudar a aquellos que no encontraron la transición médica y/o social satisfactoria.


Además, el 70% de la muestra declaró haberse dado cuenta de que su disforia de género estaba relacionada con otros problemas. Deberían llevarse a cabo más investigaciones para identificar las formas en que otras cuestiones, como los trastornos mentales comórbidos, los traumas o la misoginia y la homofobia interiorizadas, pueden interactuar con la disforia de género, y qué puede hacerse para aliviarlas.

Además, la alta prevalencia de la condición del espectro autista (ASC) encontrada en los transeúntes en el estudio actual, que es apoyada por los hallazgos de Hailey (2017) (15%), también constituye una vía interesante para la investigación futura. Estudios anteriores han proporcionado pruebas que sugieren una co-ocurrencia de disforia de género y ASC (por ejemplo, De Vries, Noens, Cohen-Kettenis, Van Berckelaer- Onnes, & Doreleijers, 2010; Glidden, Bouman, Jones, & Arcelus, 2016; VanderLaan et al., 2014; Van Der Miesen, Hurley, & De Vries, 2016; Zucker et al., 2017), lo que podría explicar el alto número de detransiciones con un diagnóstico de ASC encontrado en el estudio actual.


En general, el apoyo prestado a los detransitionistas parece ser muy pobre en este momento, teniendo en cuenta el hecho de que sólo el 18% de los participantes en el estudio actual informó de haber recibido suficiente apoyo durante su detransición.


Según los resultados del presente estudio, parece que la detransición suele ir acompañada de una ruptura con las comunidades LGBT+. Sólo el 13% de los participantes declararon haber recibido apoyo de una organización específica para personas LGBT+ o trans durante la destransición, en comparación con el 51% durante la transición (véase la figura 2).


Además, muchos de los encuestados describieron experiencias de rechazo absoluto por parte de los espacios LGBT+ debido a su decisión de detransición (véase la Tabla 2).


Si tenemos en cuenta los estudios que muestran el papel positivo del apoyo de los compañeros y la conexión de la comunidad trans en la salud mental de sus miembros (Johnson y Rogers, 2019; Pflum, Testa, Balsam, Goldblum y Bongar, 2015; Sherman, Clark, Robinson, Noorani y Poteat, 2020), parece razonable sospechar que esta pérdida de apoyo experimentada por los detransicionistas debe tener graves implicaciones en su bienestar psicológico.


Afortunadamente, el presente estudio muestra que los detransitionistas tienen acceso a otras fuentes de apoyo, en línea (grupos, foros, medios sociales) y en su entorno social (familia, pareja y amigos) (véase la figura 2).


Los grupos y sitios web en línea para los detransicionistas parecen ser especialmente importantes a la luz de las necesidades sociales expresadas por los encuestados del presente estudio. Una abrumadora mayoría de los encuestados señaló la necesidad de conocer otras historias de detransición (87%) y de ponerse en contacto con otros detransicionistas (76%). Los detransicionistas necesitan plataformas y espacios en los que puedan conectarse entre sí y construir una comunidad. Este punto se ilustra mejor con el siguiente relato de un participante: "El apoyo que recibí de otras mujeres detransitionistas me pareció totalmente adecuado y siento que me beneficié sustancialmente al aprender a existir sin la validación institucional."


Conclusión

El objetivo de la presente investigación era examinar las necesidades y el apoyo de los detransicinistas. Las cuatro categorías de necesidades (psicológicas, médicas, legales y sociales) que se crearon en aras de la claridad en la encuesta fueron una simplificación de la complejidad real de las experiencias vividas por los deportados y tienen sus limitaciones.


No obstante, estas categorías permitieron al presente estudio descubrir el hecho de que la mayoría de los detransicionistas podrían beneficiarse de algún tipo de asesoramiento y, en particular, cuando se trata de apoyo psicológico en cuestiones como la disforia de género, las condiciones comórbidas, los sentimientos de arrepentimiento, los cambios sociales/físicos y los prejuicios homófobos o sexistas interiorizados.


También se descubrió que muchos necesitaban apoyo médico para abordar las preocupaciones relacionadas con la interrupción/cambio de la terapia hormonal, las complicaciones de la cirugía/tratamiento y el acceso a las intervenciones de reversión. Además, el presente estudio ha demostrado que los detransicionistas necesitan espacios para conocer otras historias de detransición e intercambiar con los demás.


Lamentablemente, el apoyo que reciben los detransitionistas para satisfacer estas necesidades parece ser muy pobre en este momento. Los participantes describieron fuertes dificultades con los sistemas médicos y de salud mental, así como experiencias de rechazo absoluto por parte de la comunidad LGBT+. Muchos de los encuestados expresaron su deseo de encontrar tratamientos alternativos para tratar su disforia de género, pero señalaron que era imposible hablar de ello en los espacios LGBT+ y en el ámbito médico.

Estos relatos son preocupantes y muestran la urgencia de aumentar la concienciación y reducir la hostilidad en torno al tema de la detransición entre los proveedores de atención sanitaria y los miembros de la comunidad LGBT+, con el fin de abordar las necesidades específicas de los detransicionistas.

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